Las conversaciones fueron amplias — crecimiento económico, confianza, regulación, inteligencia artificial, experiencia del cliente, infraestructura y desarrollo — pero hubo algunos temas que, para mí, sobresalieron especialmente. La agenda oficial reflejó justamente esa combinación entre crecimiento, innovación, inclusión y modernización del sistema financiero.
El gran reto sigue siendo el crédito
Colombia ha avanzado significativamente en inclusión financiera, pero tener una cuenta no significa necesariamente tener acceso a oportunidades financieras reales. Asobancaria destacó que cerca del 97% de los adultos ya tiene acceso al sistema financiero, mientras el siguiente desafío es profundizar el crédito formal, fortalecer la educación financiera y aprovechar nuevas fuentes de información. En las presentaciones vimos cifras que ayudan a dimensionarlo: 20,3 millones de adultos tienen crédito, cerca del 52%, y se planteó una meta de 5 millones de personas rebancarizadas. También se habló de aproximadamente 1,5 millones de personas que podrían liberarse del «gota a gota». Aquí aparecen conceptos que considero fundamentales: primer crédito, rebancarización, nuevas fuentes de datos y modelos de riesgo capaces de entender mejor a quienes hoy permanecen por fuera del crédito tradicional. Desde Asobancaria también se ha planteado explícitamente esa combinación de primer crédito, segunda oportunidad, crédito rural y Open Data como mecanismos para ampliar el acceso.
Open Banking fue el comienzo. Open Finance amplió la conversación. Open Data puede ser el verdadero acelerador
La evolución que vimos en pantalla resume muy bien hacia dónde va la industria. Con mejores datos, interoperabilidad y consentimiento del usuario, las entidades pueden pasar de evaluar a las personas únicamente con información financiera histórica a comprender mucho mejor su realidad económica. Eso puede cambiar radicalmente la forma de hacer onboarding, scoring, personalización, prevención de fraude y originación de crédito.
Más digitalización también significa más responsabilidad
Una cifra de la presentación fue particularmente contundente: 42 ciberataques por segundo. A medida que los pagos, el crédito y los servicios financieros se vuelven instantáneos, embebidos y cada vez más automatizados, ciberseguridad, identidad, prevención de fraude y protección de datos dejan de ser funciones de soporte y se convierten en parte central del producto financiero.
Los pagos digitales ya no son una tendencia, son infraestructura económica
Otra de las metas presentadas fue alcanzar una preferencia del 70% por medios de pago digitales, junto con objetivos de profundización financiera y operaciones prácticamente libres de fraude. Para quienes estamos construyendo infraestructura de pagos, esto confirma algo importante: el futuro no estará definido por un único riel, una única entidad o una única tecnología. Estará definido por la capacidad de conectar de manera segura diferentes redes, datos, monedas y experiencias financieras. También me pareció relevante que la conversación no se quedara en banca urbana: crédito agropecuario, educación financiera, vivienda, inclusión crediticia y pymes estuvieron claramente dentro de la agenda.
Y quizá ese sea el mensaje más importante que me llevo de Cartagena: la innovación financiera tiene valor cuando permite que más personas y empresas puedan participar de la economía formal, acceder a capital y mover su dinero de una manera más simple, segura y eficiente.
Felicitaciones a Asobancaria por estos 60 años de Convención Bancaria y 90 años como institución, y por mantener un espacio donde banca, fintech, gobierno, tecnología y sector empresarial pueden discutir no solamente cómo será el sistema financiero del futuro, sino qué debemos empezar a construir hoy.
Comentarios
¿Qué crees que falta para que más colombianos pasen de tener cuenta a acceder a crédito y pagos digitales de verdad?
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